Recibimos muestras para análisis sanguíneos de un canino Golden Retriever de 14 años. Se solicitó un panel de exámenes integrales que incluyeron biometría hemática, determinación de valores para ALT, AST y fosfatasa alcalina, glucosa, urea y creatinina.
Además, se realizó un análisis elemental y microscópico de orina. En la preanalítica se identificó ictericia marcada en la muestra (+++) caracterizada por una tonalidad anormal ámbar.
En los análisis sanguíneos los resultados fueron:

En base a los resultados, se recomendó realizar estudios ecográficos, para evaluar la estructura hepática. La ecografía reveló una marcada congestión hepática, amplias lesiones estructurales en el parénquima y una formación neoplásica que excedía los límites capsulares normales. Se realizó una laparotomía exploratoria, donde se comprobó la presencia de una neoplasia hepática pobremente delimitada.
En general, las alteraciones en el parénquima hepático pueden generar anomalías hematológicas como anemia, trombocitopenia y variaciones marcadas en las proteínas plasmáticas. Los índices de las enzimas transaminasas AST y ALT brindan información valiosa sobre el daño hepatocelular y con frecuencia nos llevan a considerar etiologías que provocan daño estructural y que pueden ser comprobados ecográficamente. La magnitud de la elevación en la actividad enzimática suele ser reflejo proporcional de la severidad del daño hepático, como en este caso.
La Fosfatasa Alcalina se asocia principalmente con daño hepático o alteración ósea pero también se asocia con la generación de procesos neoplásicos. La función renal suele verse gravemente afectada cuando existe una respuesta inflamatoria sistémica, como la que se evidencia en este caso.

Los protocolos de análisis clínico cumplen un rol esencial en la configuración integral de un cuadro clínico y para fundamentar las decisiones diagnósticas. La interpretación meticulosa de estos resultados orienta el plan terapéutico y permite proveer la atención debida al paciente.
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